EL LEGADO DE JUAN PABLO II

Nota: Ha sido bastante difícil ponderar las virtudes y defectos que Karol Wojtyla tuvo en sus 26 años al frente de la Iglesia Católica. La pena y el dolor que ha generado su muerte en cristianos (y no cristianos) de todo el mundo hace que muchos de los discursos se centren únicamente en resaltar las capacidades que, sin duda, Juan Pablo II exhibió a lo largo de un cuarto de siglo. El bombardeo de información sobre el tema, proveniente de diversas fuentes y de diversas tendencias dentro de la propia Iglesia, hacen complicada la tarea. Las convicciones personales también están presentes. Esta es mi visión personal, desde dentro de la Iglesia Católica, de lo que fueron años importantes para el devenir de una de las instituciones más poderosas del planeta. Importantes tanto para bien, como para, en algunos casos, para mal.

Juan Pablo II acaba de ser enterrado en Roma, junto a la mayor parte de sus predecesores. A partir de hoy termina una etapa de luto dentro de la Iglesia Católica y comienza la época del balance crítico sobre uno de los pontificados más largos de la historia.

¿UN PAPA DE VANGUARDIA?

En muchos sentidos, Karol Wojtyla fue un vanguardista. Su propia elección supuso un cambio en la Iglesia, luego de cinco siglos de tener pontífices italianos al mando del Vaticano. Fue, en ese sentido, una consecuencia natural del Concilio Vaticano II. Si con motivo de éste la Iglesia se fue abriendo al mundo moderno, era lógico que el Papado también se abriera al mundo. Ahora se entiende porque muchos de los analistas miran a América Latina o Africa como lugares desde los cuales saldrá el sucesor de Wojtyla.

Juan Pablo II ha sido el papa más mediático de la historia. Sin duda, sus estudios de teatro en Cracovia, llevados clandestinamente durante la II Guerra Mundial lo ayudaron. Desde sus vacaciones en las campiñas italianas, hasta sus ya innumerables discursos y entradas a los hospitales, todo fue cubierto por los medios de comunicación, quienes convirtieron a Juan Pablo II en uno de los rostros emblemáticos del siglo XX. Y no solo por interés de los medios de comunicación, Wojtyla se dio cuenta que, en esta era, hay que saber utilizar las herramientas de la tecnología.

Los recorridos del orbe que hizo Juan Pablo II en su pontificado fueron, sin duda, su legado más visible. A pesar del acercamiento a la gente que suponìa aparecer en los medios por lo menos una vez por semana, el Papa, hasta cuando su salud se lo permitió, acumulò millas de viaje por todos los continentes, llevando su mensaje ante mutitudinarias concentraciones. La imagen del Papa “superstar”, cuyas palabras son difundidas en eventos masivos que llenan estadios al igual que un concierto de U2, se repitió a lo largo de su pontificado.

En otros aspectos, que desarrollaremos más adelante, Juan Pablo II fue un Papa de vanguardia: en cuanto a los derechos humanos, la lucha contra el comunismo, la relación con otras religiones y la denuncia de los excesos del capitalismo.

Sin embargo, en otros aspectos, el comportamiento papal ha implicado cierto retoceso en los postulados del Concilio Vaticano II o la permanencia en posiciones que para muchos implican el alejamiento de la Iglesia de lo que viene aconteciendo en el mundo. Estos son los puntos sobre los que nos centraremos enseguida.

LA POLEMICA SOBRE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION

La Teología de la Liberación es una corriente dentro del pensamiento católico fundada por el sacerdote peruano Gustavo Gutièrrez, a finales de los años 60. Partiendo de las ciencias sociales y de la filosofía moderna y contemporánea, Gutiérrez y sus seguidores plantean una lectura del Evangelio preocupada por la pobreza, condición imperante en América Latina. No se plantea, por cierto, una mirada desde el consuelo o la mera caridad entendida como limosna. La posición planteada es la “opción preferencial por los pobres”, no solo en el mensaje evangélico, sino fundamentalmente en la acción que todo cristiano debe tener. Implica, por tanto, un cambio de actitud espiritual plasmado en un cambio social.

La Teología de la Liberación influyó para la elaboración de los documentos pastorales de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas de Medellín y Puebla, donde esta visión fue plasmada.

Durante el Pontificado de Juan Pablo II esta corriente fue criticada y dejada de lado. La razòn principal: se sostenía que se desviaba el mensaje del Evangelio por la inclusiòn del análisis marxista en la elaboración de esta Teología. En efecto, en sus primeros escritos, Gutiérrez emplea a Marx y sus escritos. Sin embargo, cabe precisar que en ningún momento la Teología de la Liberación (por lo menos en la versión del sacerdote peruano) no plantea que el sistema marxista o los “socialismos reales” imperantes en ese tiempo sean la solución a los problemas imperantes en nuestra región.

Sin embargo, en base al uso de Marx y de otros autores “de izquierda” en su análisis, tanto el Papa como la Curia Romana tomaron distancia de la Teología de la Liberación. ¿Por qué?

Wojtyla, recordémoslo, viene de Polonia, país azotado primero por el totalitarismo nazi y luego por el rígido régimen comunista. Juan Pablo II combatió enérgicamente el comunismo en su país, siendo artífice de la caída de dicho régimen tanto en su patria como en el resto de Europa del Este. Siendo un anti comunista y, además, con visión eurocéntrica (es decir, ve con ojos de europeo los fenómenos mundiales), el Papa no comprendiò que la Teología de la Liberación no era un signo más de la “amenaza comunista” en América Latina. Claro, hay que entender también que existían sacerdotes interviniendo directamente en política y en sectores de izquierda, como fue el caso del sacerdote Ernesto Cardenal en Nicaragua, quien llegó a ser Ministro del régimen sandinista.

Creo que el Vaticano cometió un error al dejar de lado la Teología de la Liberación como instrumento de evangelización. Si bien algunas de las derivaciones que se hicieron de la propuesta general de Gutierrez podìan haber sido criticables, la propuesta de una Iglesia latinoamericana consagrada preferencialmente a los más pobres es una parte fundamental de lo que debe ser la nueva Iglesia del siglo XXI. Perder un valioso instrumento como la obra en conjunto del padre Gutièrrez puede representar la diferencia entre la cercanìa con una mayor cantidad de personas o el alejamiento de más fieles de una Iglesia a la que muchos sienten como lejana. Curiosamente, el Papa ha tenido posiciones bastante progresistas en cuanto al tema social, en especial en la campaña Jubileo 2000, para la condonaciòn de la deuda externa de los países más pobres.

Este es uno de los campos donde la influencia de la Curia Romana, bastatne conservadora en esta materia, y el Opus Dei, Prelatura Personal del Papa desde 1982 tuvieron más fuerza.

LA FALTA DE VISION DE GENERO EN LA IGLESIA DURANTE EL PONTIFICADO DE WOJTYLA

Bueno, en realidad la falta de “visión de género” se puede achacar desde San Pedro en adelante (recordemos que los judìos de la època no eran precisamente amigos de dignificar mucho a las mujeres, sino recordemos que querían apredrear a María Magdalena por el ejercicio del oficio más antiguo del mundo).

Sin embargo, Wojtyla y la Curia Romana no supieron ver que el mundo había cambiado y que las mujeres habían conseguido una mayor afirmación y respeto de sus derechos. Por ello resulta inexplicable como desde Roma se propugna que los métodos anticonceptivos artificiales no abortivos no puedan ser utilizados bajo “pena” de pecado, en contra del derecho de toda mujer (en realidad, de cualquier persona), de elegir cuantos hijos deea tener, y en contra de la salud de millones de personas, ante el posible contagio de cualquier enfermedad venerea o del VIH. Más que un dogma estático, esta posición ya suena inconsecuente con la defensa del derecho a la vida que desde la Santa Sede se dice proclamar.

Tampoco se ha avanzado en una idea que parece ser algo más audaz, pero que puede equilibrar la disparidad que existe entre géneros en la Iglesia: la presencia de mujeres en el sacerdocio y en la jerarquia eclesial.

Y si de visión de género hablamos, la visión de la homosexualidad sigue siendo bastante retrógrada en su aceptación de una realidad que si bien no compartimos como ideal, el avance de la sociedad y la toleran que implica el respeto a los derechos humanos de todos hace que la Iglesia no pueda seguir teniendo una actitud que mire este tema como una mera patología o una inmoralidad.

EL PAPA POLITICO: LA CAIDA DEL COMUNISMO, LA DEUDA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Sin duda, Juan Pablo II ha sido de los Papas más activos políticamente hablando. Combatió al comunismo en Europa, en especial en su páís Polonia. De manera no tan secreta, durante sus viajes a su tierra natal, apoyó al sindicato Solidaridad, liderado por el obrero Lech Walesa. Lo mismo hizo en sus viajes a los países de la llamada “cortina de hierro”. Junto con Ronald Reagan y Margaret Thatcher, Wojtyla formó un eje conservador bastante efectivo para darle apoyo a los movimientos internos contrarios a los socialismos reales, los cuales vulneraban los derechos de las personas que tenían que soportar sus rígidos régimenes.

Pero no se piense que Wojtyla tampoco críticó a los del otro lado. Encabezó una campaña a favor de la condonación de la deuda externa con ocasión del Jubileo del año 2000. En sus encíclicas y audiencias de los miércoles hizo críticas a lo que llamó excesos intolerables del “capitalismo salvaje” que vivimos. Asimismo, fue un incansable difusor de los derechos humanos y condenó cualquier atentado que se hiciera contra ellos: ya sea en Ayacucho, o sobre las matanzas en Africa, en Bosnia, en Kosovo, con ocasión de los atentados del 11-S y del 11-M, o con la invasión norteamericana a Irak.

COLOFON

Como dije al principio, no ha sido tarea fácil escribir todo esto. Recopilar la información, procesarla y pensar lo que se plasmaría en este blog ha sido tarea harto complicada. Sin duda se seguirá escribiendo y pensando mucho sobre este pontificado.

Aun no se si Juan Pablo II deba ser considerado santo. Creo que es demasiado temprano para evaluar dicha posibilidad. Pero que marcó al mundo, definitivamente lo hizo.

Y esperemos que Dios (sí, aún creo en él) ilumine a los Cardenales encargados de elegir a su sucesor.

PD: No creo cometer ningun pecado si menciono que espero que el siguiente Papa no sea peruano (creo que entienden que quiero decir).

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