¿VACANCIA?

Aunque aún habrá que esperar a lo que mencione el Informe Final en detalle, la filtración a la prensa del “borrador de Informe” de la Comisión Investigadora Parlamentaria de las Firmas Falsas en la Inscripción de los Partidos Políticos ha desatado la polémica, en especial en lo que se refiere a la posibilidad de vacar al Presidente Alejandro Toledo por supuesta “incapacidad moral”, por ser el presunto autor intelectual de una “fábrica de firmas” para la inscripción de su partido Perú Posible, hecho que se habría cometido entre 1996 y 1999.

La vacancia presidencial es un mecanismo previsto por la Constitución en el que se establecen las causales por las cuales el Presidente de la República debe dejar el cargo. Su naturaleza es excepcional y, por ello, la interpretación de los supuestos debe ser lo más restrictiva posible.

Uno de los supuestos más difíciles de interpretar, por la subjetividad que reviste, es la incapacidad moral del Presidente. Pensado originalmente en su concepción como sinónimo de incapacidad mental (locura o retraso mental), el concepto poco a poco fue derivando en la comisión de una inconducta tal que fuera incompatible con la dignidad del cargo.

La subjetividad subyacente en la interpretación de las conductas que puedan incurrir como “incapacidad moral” hace necesario que se prevea una votación calificada para poder declarar la vacancia por esta causal. En el Perú, esta votación calificada es de 81 votos (más de dos tercios del número legal de congresistas).

En el caso bajo comentario, creemos que la Comisión Investigadora no ha logrado demostrar la conexión directa entre la falsificación de firmas y el Presidente Toledo y que la vacancia presidencial no debe declararse por este caso.

En primer lugar, muchas de las conclusiones de la Comisión se basan en lo manifestado por las testigos de la supuesta “fàbrica de firmas”, los cuales, a lo largo del tiempo, han venido cambiando sus opiniones y versiones, cayendo en varias contradicciones.

En segundo lugar, el propio texto del “Pre Informe” establece que no puede procesarse al Presidente por la supuesta falsificación de documento público y asociaciòn ilìcita para delinquir. En efecto, la Constituciòn señala que, durante su mandato, el Presidente solo puede ser procesado por delitos de funciòn expresamente señalados. Los supuestos delitos cometidos por Toledo fueron cometidos antes de ser elegido como Presidente, cuestiòn que reafirma la Comisiòn, añadièndo ademàs que solo el Poder Judicial podrà determinar su responsabilidad real en estos hechos (añadimos nosotros: a partir del 28 de Julio de 2006, cuando Alejandro Toledo haya dejado el cargo).

En tercer lugar, el único delito en el que pudo haber incurrido el Presidente en relación con este caso, que sería su participación en el plan de salida del país de Carmen Burga (una de las testigos). Esta participación no es demostrada a lo largo del documento filtrado a la prensa.

El supuesto en que se basa la Comisión para invocar la vacancia es una supuesta infracción de la Constitución, por las trabas que habrìa prestado a la investigaciòn, siendo la más importante, en opiniòn de este grupo de trabajo, la negativa presidencial en firmar el acta de la sesiòn donde Toledo prestó su declaración sobre este tema. Sin embargo, la Constituciòn prevee que una infracciòn a la Constitución es procesada mediante un juicio político, el cual puede conducir, entre otras consecuencias, a la inhabilitación en el ejercicio de la función pública, mas no a la vacancia presidencial.

En el fondo, este caso demuestra lo poco conveniente que resulta tener una causal tan subjetiva como la “incapacidad moral” para vacar al Presidente de la República. Si bien su uso se limita con la votación calificada, sería más adecuado tener una causal más concreta en sus alcances, como la comisión de un delito grave durante el mandato presidencial.

Asimismo, la poca acogida que ha tenido esta propuesta entre nuestros congresistas y lìderes polìticos (con excepción del fujimorismo) revela que el sistema político peruano no está dispuesto a un relevo presidencial a 11 meses de las elecciones generales. Los costos que ocasionaría una vacancia presidencial son considerados por nuestros congresitas, quizás viéndose en el espejo ecuatoriano, aunque más probable es que vean en Toledo el espejo de lo que podría ocurrirles más adelante.

De cualquier forma, esperamos que el Informe de la Comisión nos muestre los elementos recogidos y pueda dilucidarse de una vez por todas el tema de la falsificaciòn de firmas en el àmbito judicial. La cuestión de la vacancia ha hecho que se pierda de vista que el objetivo era aclarar este tema en todos los partidos. Por lo menos en dos, Perú Posible y Renovación, habrían indicios razonables de que esta situación irregular ocurrió. Una investigación judicial, más profunda y menos circense en sus formas, podrá aclarar este tema que enturbia la política y que nos distrae de otros temas que bien podráin merecer mayor comentario.

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LA CRISIS DE LOS REHENES: 8 AÑOS DESPUES

COLUMNISTA INVITADO: JUAN JULIO WICHT S.J.

A continuación reproducimos un artículo publicado en la revista Quehacer N° 106 (mayo – junio de 1997), editada por DESCO. Su autor, Juan Julio Wicht, sacerdote jesuita y economista, fue rehen en la crisis de los rehenes vivida en la residencia del Embajador japonés en Lima, que se inició el 17 de diciembre de 1996. Cinco días luego de iniciada la crisis, sus captores, miembros del MRTA, decidieron liberarlo. Wicht tomó la valiente decisión de quedarse en la residencia con los demás cautivos hasta que terminara la crisis. Estas son sus reflexiones luego de que fuera liberado en la Operación Chavín de Huantar, llevada a cabo el 22 de abril de 1997, las cuales siguen siendo válidas para construir un camino de paz y reconciliación nacional en el Perú.

DESPUÉS DE LA VICTORIA, ¿QUÉ?

Hay momentos intensos en nuestra vida en los que nuestras ideas, nuestras reacciones, nuestros sentimientos, se acentúan con fuerza y apenas los podemos expresar. Los amigos de DESCO me piden que escriba unas líneas después de la experiencia que todos hemos vivido en estos largos cuatro meses. Afectado todavía por el agotamiento, la tensión, y la alegría de volver a respirar libre, escribo con sencillez esta nota.

Una pregunta que nos hacemos tras el desenlace del 22 de abril, es cuál es la agenda para cada uno de nosotros y para el conjunto del país.

Creo que para responder esta pregunta hay que situarse en el 16 de diciembre de 1996. Preguntarnos cómo estábamos entonces o cómo creíamos estar, y ver cómo estamos ahora a fines de abril de 1997.

Podemos pensar en la felicidad de haber superado un duro trance: estamos con vida. A la par, nos duele mucho haber perdido a un amigo, el doctor Carlos Giusti. Setentiún personas se han vuelto a reunir con sus familias. Pero han muerto dos valientes oficiales en una operación que fue un ejemplo de preparación y de coraje de la que estamos agradecidos. Estamos aliviados porque se ha producido una victoria. Pero han perecido también 14 personas del MRTA, algo que yo y muchos lamentamos porque se trata de vidas humanas, de hermanos terriblemente equivocados que hicieron sufrir mucho al país y que se sacrificaron en un torpe fanatismo.

¿Un país pacificado?

He oído decir que ahora el Perú ya está en paz. Me parece que habría que pensar un poco más antes de afirmar eso.

¿Estábamos en paz el 16 de diciembre de 1996? ¿Empezó el problema el 16 de diciembre de 1996? Habiéndose resuelto el problema de la forma como se resolvió, ¿ya se acabaron los problemas?, ¿está el Perú en paz? No creo que ésa sea toda la verdad.

El 17 de diciembre empezó para nosotros una experiencia tremenda. Damos gracias a Dios que haya concluido, así como a las personas que nos ayudaron a que esto terminara. Pero, ¿por qué sucedió? ¿qué debemos hacer para que no vuelva a ocurrir?

El Perú tiene problemas ­culturales, económicos, sociales, políticos­ que son muy hondos, que arrancan de muy atrás. No somos el único país con problemas, pero los nuestros son particularmente difíciles.

También contamos con recursos y posibilidades, así como con gente muy valiosa que va sacando adelante al país. Esto quizás podía hacernos pensar el 16 de diciembre del año pasado que las cosas andaban mejor de lo que creíamos.

Hemos abierto los ojos respecto a que la profunda crisis nacional que tenemos en las últimas décadas no es sólo cuestión del fanatismo de unos cuantos.

Los problemas sociales y las soluciones a éstos, siendo objeto de responsabilidades personales, siguen al mismo tiempo normas y condicionantes más colectivos. Los genios, los santos, los criminales, no surgen por casualidad o de manera aislada. Su mérito y su culpa personales ­y todos tenemos algo de bueno y algo de malo­ se ubican en el contexto colectivo, social. Hay pues mucho que examinar individual y colectivamente en lo que sucede en nuestra patria.

En el Perú la situación económica sigue siendo muy preocupante. Lo digo como economista. Sin embargo, si me preguntaran en qué hemos avanzado más a partir de 1990, respondería que en lo económico.

Pero hemos avanzado muy poco en lo social y lo político. En esos ámbitos no hay grandes resultados que nos animen. Asimismo, en lo religioso, que para mí tiene mucha importancia y que considero muy ligado a todo lo anterior.

En el plano económico no sólo existen muy graves problemas de desequilibrio externo, tanto en el arreglo de la deuda ­que felizmente se ha iniciado pero que va a ser muy oneroso para el país­ como en el del comercio exterior, donde hay un déficit que no veo cómo vamos a superar a no ser que el gobierno y todos los peruanos hagamos un esfuerzo muy grande por elevar las exportaciones.

Sé lo dolorosa y difícil que es la distribución del ingreso. Casi la mitad de los peruanos se encuentran todavía en situación de pobreza, y un alto porcentaje está en estado de extrema pobreza. Sin embargo, y con todo esto que es gravísimo, en lo económico hemos mejorado más que en otros campos.

¿Cómo estamos los peruanos en nuestras relaciones sociales? ¿Cómo estamos en nuestro aprecio y respeto por los demás? ¿Hemos avanzado en el entendimiento, en el diálogo y la unión entre diversos sectores y regiones del país?

Tal vez con el ordenamiento económico hemos acentuado el individualismo, el «sálvese quien pueda». Acaso nos hemos deshumanizado más de lo que ya estábamos en décadas anteriores.

En lo cultural, ¿afirmamos nuestros valores al mismo tiempo que asimilamos los valores que vienen del exterior, o estamos perdiendo identidad, estamos perdiendo confianza en nosotros mismos, estamos perdiendo idealismo?

En lo político, ¿estamos yendo hacia una verdadera democracia o estamos más bien estancados en una visión vertical de los problemas?

Ahora se pide al Estado que no intervenga en lo económico porque el mercado habrá de resolverlo todo. Pero es que hoy por hoy el Estado tiene ausencias tan clamorosas como lo fueron las presencias equivocadas y excesivas de otras épocas.

¿Hay verdadera participación en las decisiones de gobierno? ¿Hay consolidación de las instituciones básicas del país? Mucho se habla de que los partidos están en crisis: ¿cuándo vamos a salir de ésta? ¿Se puede gobernar un país con un vacío de instituciones? Esto me preocupa más que las serias dificultades estrictamente económicas.

Los triunfalismos sobran

Parece que no éramos plenamente conscientes de estos problemas y fue entonces, en la amable celebración del día del emperador de un país amigo, que un bombazo y una ocupación a balazos nos sacudió.

Sabemos muy bien todo lo que esto ha significado a lo largo de más de cuatro meses. Al final no se ha producido aquella solución pacífica que todos hubiéramos deseado sino una victoria armada con pérdida de vidas humanas.

Estamos aliviados porque el problema concreto ha terminado. Reitero mi reconocimiento a quienes lo hicieron posible. La solución pacífica era nuestro ideal, pero fue imposible lograrla.

Se podrá criticar al gobierno por no haber sido lo suficientemente flexible, pero pienso que no podía ni debía aceptar exigencias que atentaban contra todo derecho. La solución pacífica exigía ante todo que el MRTA retirara esas demandas. Esperábamos un milagro que desgraciadamente no se produjo. Agradezco a Dios y a nuestras heroicas fuerzas especiales por rescatarnos.

Podemos celebrar la victoria, pero no nos engañemos con falsos triunfalismos, muy explicables pero ilusorios. No pensemos que con esta victoria se han resuelto los problemas. Queda mucho por hacer. Precisamente construir un Perú más humano, ordenado, en armonía y paz.

Preocupaciones

Sería lamentable que con ocasión de esta dura prueba y del éxito de la operación militar se pretendiera conseguir objetivos políticos estrechos. Sean de crítica sobre la falta de seguridad, la forma de conducir las negociaciones y la manera de concluir la crisis, o sean para obtener ventajas en una forma que sería ofensiva para quienes ofrendaron sus vidas para que saliéramos libres.

No caigamos otra vez en ese individualismo, en la división que tanto daño hace al Perú, cuando precisamente se trata de construir una nación, de hacer una patria entre todos.

El respeto a las personas, a la libertad y a la vida deben mantenerse a toda costa.

Creo que sólo puede apreciar la libertad el que alguna vez ha estado cautivo. Nosotros estuvimos así unos días o unos meses, y sentíamos el apoyo y el aprecio que desde el exterior de la residencia nos daban nuestros amigos y todo el país. Pienso en los centenares de peruanos que están sin libertad injustamente acusados de terrorismo, y llevan así varios años. Hay que acelerar la revisión de esos juicios y corregir esos errores, para avanzar de verdad en la pacificación del país. Junto con esto, un ordenamiento social verdaderamente democrático, un esfuerzo por ofrecer oportunidades de desarrollo a todas las personas y a todas las regiones del país, y el respeto a nuestras instituciones y su consolidación.

Solamente así se construye país, solamente así puede haber justicia y paz.

Una agenda

De aquí en adelante la tarea de cada uno depende esencialmente no sólo de su compromiso de acción, de su decisión de actuar, sino de sus posibilidades profesionales, de su ocupación, y de la unión que cada uno logre con quienes tienen esos propósitos.

Estos cuatro largos meses me han hecho reflexionar sobre mi condición de sacerdote y de académico. Me he propuesto, en el tiempo que me quede de vida, hacer las cosas mejor que antes. En mi caso la agenda concreta, en mi trabajo en la universidad, en la labor con mis alumnos, con mis colegas profesores y con todos los dirigentes con los que trabajamos en el país, consiste en lograr que nuestra reflexión sea un poco más realista, seria, objetiva y profunda. Que no creamos fácilmente en apariencias halagadoras que no nos revelan la realidad del país. La investigación socioeconómica es importante, pero no podemos hacerla solamente desde un enfoque economicista sino desde un punto de vista humano, social y político.

Como hombre de Iglesia creo que es importante que toda la Iglesia en el Perú ­es decir, no sólo la jerarquía y el clero, sino todos los creyentes­ cumpla de mejor modo su función.

La fe que tenemos los peruanos es profunda, y se ha puesto de manifiesto en esta dura crisis, que nos ha unido más con Dios, con nuestras familias, con los millones de peruanos que izaron la bandera y elevaron sus oraciones al Señor. Pero tiene que ser una fe más activa y permanente, en cada uno y en todos nosotros. Cuando los jóvenes del MRTA me pedían una estampa de la Virgen, cuando seguían con admiración la misa que celebrábamos, cuando me decían que era el primer sacerdote con el que habían hablado, pienso que en nuestro Perú hay sectores y regiones a los que la Iglesia todavía no ha llegado.

Para la Iglesia es importante rescatar y mantener la solidaridad que ha surgido con ocasión de esta crisis. Me he quedado sorprendido de ver en mis compañeros de cautiverio, en nuestras familias y en todo el país, una respuesta que no sospechábamos. Ha sido increíble cómo no sólo los que estábamos cautivos, sino todos, se han sentido afectados, han querido ayudar y nos han dado el apoyo moral que nos ha servido tanto. Esto no debe ahora desvanecerse.

Queda por delante una tarea por la justicia y por la paz y queda para la Iglesia el fomentar más la unión y la responsabilidad social que tenemos.

ADIOS A LA AMNISTIA

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a escuchar, ver o leer malas noticias sobre la administración de justicia. Sin embargo, hay algunos hechos que merecen destacarse como el que comentaremos a continuación.

El 20 de abril de 2005, fue publicada en el Diario Oficial “El Peruano” la Resolución Nº 815-2005-MP-FN, firmada por la Fiscal de la Nación Nelly Calderón Navarro. En dicha Resolución se dispone que los Fiscales de todas las instancias soliciten a los órganos jurisdiccionales la inaplicación de las Leyes de amnistía 26479 y 26492, en cumplimiento de lo señalado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia del caso Barrios Altos.

Recordemos que las Leyes 26479 y 26492 fueron expedidas en 1995, durante el gobierno de Alberto Fujimori, para beneficiar a los miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales que hubiera cometido delitos, individualmente o en grupo, en el marco de la lucha contra el terrorismo, entre el 17 de mayo de 1980 y el 14 de junio de 1995. Con la expedición de estas normas, se impidió que se juzgara a policías y militares por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno que vivió el Perú entre 1980 y 2000. Si bien la jueza Antonia Saquicuray intentó inaplicar dichas normas en la investigación del caso Barrios Altos, una norma posterior emitida por el Congreso Constituyente Democrático impidió que los jueces inaplicaran dichas normas.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su sentencia del caso Barrios Altos emitida el 14 de marzo de 2001, señaló que son inadmisibles las disposiciones de amnistía, prescripciones y el establecimiento de medidas excluyentes de responsabilidad que pretendían impedir la investigación y sanción de los responsables de violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas. Asimismo, se señaló que las Leyes de amnistía contribuyeron a la indefensión de las víctimas y sus familiares y a la perpetuación de la impunidad, siendo incompatibles con la Convención Americana de Derechos Humanos. Por tanto, la Corte declaró que las Leyes de amnistía carecen de efectos jurídicos y no pueden seguir representando un obstáculo para la investigación y castigo de los responsables de violaciones a los derechos consagrados en la Convención Americana. En la sentencia de interpretación del 3 de septiembre de 2001, la Corte precisión que lo resuelto en la sentencia del caso Barrios Altos tiene efectos generales.

Con la Resolución bajo comentario, la Fiscalía de la Nación cumple con un mandato constitucional, establecido en la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución: las normas relativas a los derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por el Perú. La doctrina sobre la materia acepta que la jurisprudencia de organismos supranacionales en materia de derechos humanos también es fuente de interpretación de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución.

Asimismo, la Fiscalía de la Nación cumple con los objetivos planteados por el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: buscar la verdad de lo acontecido, colaborar en la judicialización de las violaciones a los derechos humanos, y reparar (y por tanto iniciar un proceso de reconciliación) por medio de la Justicia.

Con esta tarea encomendada, esperamos que los Fiscales cumplan, de manera eficiente y rigurosa con su labor, elaborando expedientes sólidos que conduzcan al pleno esclarecimiento de los hechos ocurridos durante el conflicto armado interno y, de esta manera, iniciar un proceso de reconciliación nacional, basado en la justicia y en la verdad como fundamentos. Solo así podremos diferenciar a nuestros héroes de las Fuerzas Armadas y Policiales de aquellos miembros de dichos cuerpos que tuvieron una conducta criminal durante los años de combate a la subversión.

La memoria sana, la justicia repara.

BENEDICTO XVI (O UN PAPA DE TRANSICION CONSERVADORA)

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Habemus Papa. Sí, de transición y conservador hasta la médula.

Joseph Ratzinger durante los últimos 20 años fue el encargado de las cuestiones doctrinales en el Vaticano. Juan Pablo II le legó el ingrato papel de ser el “duro” en cuestiones de ortodoxia católica.

Ratzinger fue designado en 1984 como responsable de la Congegación para la Doctrina de la Fe, encargada, en la práctica, de dar las pautas generales de adonde se dirige la Iglesia Católica. Fue desde ese puesto donde dirigió sus dardos contra la Teologìa de la Liberación. Su “Informe sobre la Fe” y su “Teoría de los Principios Teológicos” fueron los documentos de distancia de la Curia Romana con esta corriente de pensamiento inaugurada, no lo olvidemos, por un sacerdote peruano, y que propugnaba una Iglesia más sencilla y cercana a los pobres. Más que la Teología de la Liberación en sí, se criticaban sus posibles desviaciones (intervenciòn en política en la línea marxista, en lo básico). Hoy las posiciones de Ratzinger y del propio Gutierrez sobre este tema son algo más cercanas, aunque no por ello dejen de aparecer a los ojos de los expertos en la materia como distantes.

Ratzinger ha sido, además, el principal autor de la actualización del Catecismo de la Iglesia Católica y tanto en este como en otros documentos ha propuesto la idea de que la salvación no se encuentra fuera de la Iglesia. Además, ha sido el principal artífice de las posiciones sobre control de la natalidad, papel de las mujeres, comuniòn para los divorciados y el celibato del clero que se mantuvieron durante el Papado de Karol Wojtyla.

Más de lo mismo. Es la sensación que nos queda. Pero también la de un pontificado de transición. Ratzinger tiene 78 años y ahora, como Benedicto XVI (menudo problema acostumbrarnos al nombre) ha recibido el encargo de mantener, por ahora, las cosas como están. A menos que nos de una sorpresa como nos las dio Juan XXIII. Ratzinger tiene un pasado reformador que podría sorprendernos.

¿El siguiente cónclave marcará el cambio de rumbo que la Iglesia necesita?

pd.: Gracias a Dios, el nuevo Papa no nació en Lima.

NO ES PALABRA DE DIOS

Juan Luis Cipriani: radiografía de un cuestionado Cardenal

En las próximas horas comenzará el Cónclave, reunión de los Cardenales menores de 80 años para elegir al nuevo Papa. Entre los participantes, en su doble calidad de elector y posible elegido, se encuentra el Cardenal del Perú y Arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani. Si bien las opciones de Cipriani de alcanzar el Papado son en verdad remotas – paga 40 a 1 en las apuestas que se hacen en Londres sobre quien será el sucesor de Juan Pablo II -, creemos que es una buena oportunidad para recordar los “greatest hits” de Monseñor Cipriani: aquellas declaraciones y acciones que lo han convertido en el personaje controvertido que es y que genera rechazo en un amplio sector de los católicos que habitamos.

CIPRIANI Y EL CONFLICTO ARMADO INTERNO

El Arzobispado de Ayacucho, durante los años del conflicto armado interno, no cumplió con su labor pastoral y de defensa de los derechos humanos. En realidad, la Iglesia en Ayacucho no había asimilado los cambios que el Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Medellín (para no hablar de la Teología de la Liberación) habían provocado en la Igelsia Católica latinoamericano. Las misas en los templos eran bastante tradicionales y el cuerpo sacerdotal, muy avanzado en edad, era conservador, con poca atracción en la juventud y poca presencia en el campo.

El Arzobispo de Ayacucho fue durante los primeros años del conflicto Monseñor Federico Richter Prada. Sacerdote bastante conservador, mantuvo silencio cuando comenzaron las violaciones a la vida e integridad de los ayacuchanos, sean las provocadas por Sendero Luminoso o por las Fuerzas Armadas y Policiales. Si bien Richter rechazaba a Sendero, no tuvo una política de apoyo social y de derechos humanos propia.

En 1986, Richter tuvo algo de juego propio. Tanto la Conferencia Episcopal Peruana como la Comisión Episcopal de Ayuda Social (CEAS) enviaron una “comisión de Apoyo a las Zonas de Emergencia”. Cuando esta Comisión se tuvo que retirar ante la intensificación de la violencia, Richter permitió que se creara la Oficina Arquidiocesana de Acción Social de Ayacucho, a cargo del sacerdote jesuita Carlos Schmidt y la formación del Centro de Investigación y Promoción del Desarrollo y la Paz.

En 1988 llegó Juan Luis Cipriani a Huamanga, como Obispo Auxiliar. Desde el inicio de sus funciones pastorales, mantuvo buenas relaciones con el Comando Político Militar, ente castrense responsable del orden y seguridad en Ayacucho y que fue uno de los órganos responsables de masivas violaciones a los derechos humanos. Cipriani comenzó a bloquear cualquier iniciativa del CEAS en Ayacucho y en 1990, con la venia de Richter, impulsó el cierre de la Oficina Arquidiocesana de Acción Social. Conocido es en Huamanga que se colgó una pizarra en la que se decía “No se aceptan reclamos sobre derechos humanos”.

El pensamiento Cipriani sobre el problema de los derechos humanos fue expresado en homilías, entrevistas y declaraciones a la prensa. He aquí una selección de su repertorio:

Digámoslo de forma sintética;: la mayoría de instituciones llamadas de Defensa de los Derechos Humanos son tapaderas de rabo de movimientos políticos, casi siempre de tipo marxista y maoista” (11 de marzo de 1991)

El caso La Cantuta está siendo utilizado políticamente y bajo el pretexto de la defensa de los derechos humanos se está dando el último intento de atropellar la libertad del pueblo peruano” (10 de diciembre de 1993, para ese entonces ya se iniciaban las revelaciones sobre la autoría de los crímenes de La Cantuta, atribuida al Destacamento Militar “Colina”).

No se puede decir que el Perú es un lugar donde no se respetan los derechos humanos” (10 de enero de 1994).

En un contexto violento como el de Ayacucho, las muertes, desapariciones y abusos son parte de la guerra. Los defensores de los Derechos Humanos le llamarán guerra sucia. Yo creo que las Fuerzas Armadas tuvieron que utilizar estos mecanismos para conocer cómo y donde ocurrían estos asuntos. Y cuando se utilizaron estos medios, naturalmente hubo muertos de un lado y otro” (14 de abril de 1994, entrevista en la revista Caretas).

He salido al frente de los pobres y de los que han masacrado esta ciudad. Y durante ese trajín no he visto a los de la Coordinadora de Derechos Humanos, esa cojudez” (de la misma entrevista a Caretas, quizás su frase más celebre sobre el tema).

Las organizaciones pro derechos humanos convierten la coyuntura en un circo político” (18 de julio de 1995, entrevista en Expreso, a pocos días de haberse dado la Ley de Amnistía a los miembros de las FFAA que violaron derechos humanos en la guerra contra el terrorismo).

CIPRIANI Y EL FUJIMORISMO

Monseñor Cipriani fue bastante cercano al fujimorismo. Su pensamiento en materia de derechos humanos fue uno de los campos en donde se notó más esta cercanía, como hemos visto. Añadamos a ello que Cipriani apoyó el establecimiento de la pena de muerte para los terroristas, la Ley de Amnistía y, años más tarde, el retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a raíz del fallo que ordenaba un nuevo juicio a terroristas chilenos pertenecientes al MRTA.

Las cercanías no se quedan allí. Durante muchos años, Cipriani fue uno de los directores de FONCODES, uno de los organismos estatales de ayuda social, clave para la manipulación de los programas sociales (a pesar que en sus inicios había tenido un manejo técnico). Solo se alejó de FONCODES cuando comenzaron las denuncias sobre la política de esterilizaciones forzadas ejecutadas por el fujimorismo.

Al igual que muchos miembros del Opus Dei, Cipriani defendió a Fujimori cuando se le criticaba desde fuera. Recordemos la cercanía de personajes de este grupo católico a la dictadura, tales como Dionisio Romero, Martha Chávez, Alex Kouri y Rafael Rey.

Si bien su actuación durante la crisis los rehenes entre 1996 y 1997 fue esencialmente oportuna y buena en términos generales, hasta el día de hoy existen suspicacias sobre sí Cipriani conocía de la inflitración de micrófonos y de los planes de la troika Fujimori – Montesinos – Hermoza de no dejar a ningún terrorista con vida (hoy sabemos que inclusive mediaron ejecuciones extrajudiciales). A pesar de ello, damos en este caso al hoy Cardenal y a sus lágrimas derramadas al día siguiente de la operación Chavín de Huántar el beneficio de la duda.

Resulta bastante suspicaz que su nombramiento como Arzobispo de Lima se haya producido cuando era embajador en el Vaticano Augusto Antonioli, conocido hombre cercano a Vladimiro Montesinos. También lo es que Cipriani haya dado una conferencia ante miembros de la Escuela de Inteligencia del Ejército, aceptando la posibilidad de formar “espíritus mentirosos” y utilizando un lenguaje bastante procaz, que espantaría incluso al más vulgar de los cómicos de café teatro.

Para culminar con esta sección recordemos que Cipriani señaló cuando venían varias misiones de observación electoral al escandaloso fraude del 2000 que “las ONG’s, no la OEA que representa a Estados, vienen a desatar un carnaval en el país” y frente a las críticas de Estados Unidos al proceso electoral señaló, con una honestidad económica que enviarían “talibanes” del neoliberalismo como Fritz Du Bois o Roberto Abusada, “de los Estados Unidos lo que queremos es su dinero”.

CIPRIANI Y LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA

En los Estatutos de la Pontificia Universidad Católica del Perú se señala que el Arzobispo de Lima tiene el título honorífico de “Gran Canciller” de la PUCP. Este título no da ninguna prerrogativa, salvo la de tener cierto campo de decisión o influencia en el Departamento de Teología de la Universidad.

En 1999, coincidieron dos hechos: Juan Luis Cipriani fue nombrado como Arzobispo de Lima y por ende ocuparía el cargo de Gran Canciller de la PUCP y el entonces Rector Salomón Lerner Febres había viajado con el Vicerrector Marcial Rubio a Roma para tener un diálogo con representantes de la Santa Sede para la Educación, con el fin de informar sobre la marcha de la universidad y coordinar ciertas orientaciones generales.

En esa coyuntura Cipriani solicitó una revisión de los Estatutos (que siendo universidad Pontificia deben ser aprobados por la Santa Sede) para que su cargo de Gran Canciller tenga mayores prerrogativas sobre el manejo de la universidad, tanto en el área de Teología (donde predominan los jesuitas y los sacerdotes partidarios de la Teología de la Liberación) como en el nombramiento de profesores. Se comenzó a rumorear que Cipriani, además, quería sacar a profesores que hayan sido divorciados o con presunción de homosexualidad y que se sacarían libros de la biblioteca para prohibir su lectura.

Las autoridades de la PUCP se opusieron a esta modificación. Contaron para ello con el respaldo de los profesores de todos los Departamentos Académicos de la Universidad. Los alumnos fueron más allá: durante varios años sucesivas directivas de la Federación de Estudiantes han declarado “persona no grata” a Cipriani. Es más, Cipriani no ha podido acudir durante varios años a la Ceremonia de Apertura del Año Académico por recomendación del rectorado, ante las manifestaciones organizadas en contra de su presencia.

De esta manera Cipriani no ha podido conseguir mayor presencia en la PUCP. Más aún, su relación con las actuales autoridades de la Universidad es distante. Ello se debe a que la Comunidad Universitaria en pleno ha respaldado a Salomón Lerner Febres en su labor como presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en cuyo Informe Final se recuerda su actuación durante los años de violencia en nuestro país. A pesar de ello, la relación con la Iglesia Católica es muy buena.

LOS ATROPELLOS DE CIPRIANI EN CONTRA DE SACERDOTES Y PARROQUIAS

En el año 2003 fue muy sonado un escándalo que involucraba al sacerdote Martín Sánchez en malos manejos y abuso sexual de menores. Sánchez ha dirigido durante años el Hogar de Cristo, entidad creada por el fallecido Cardenal Augusto Vargas Alzamora para ayudar a la población más pobre, a semejanza de una obra similar en Chile.

El Padre Martín Sánchez fue suspendido en sus funciones. No podía celebrar misa, dar la comunión o ningún otro sacramento.

El estilo del padre Martín era diametralmente opuesto al de Cipriani: aparecía constantemente en la televisión, hablaba sobre temas controvertidos como el aborto o la planificación familiar, estaba rodeado de políticos y en reuniones sociales, organizó una peña en el restaurante “Los Dos Peces” (fuente de ingreso del Hogar). Personalmente, al margen de ciertos excesos, el estilo del Padre Martín me parece renovador en una Iglesia que, salvo honrosas excepciones, diera la impresión de quedarse un poco alejada de sus fieles y de los nuevos tiempos.

Para desprestigiar al Padre Martín, la figura utilizada fue el obispo auxiliar Adriano Tomassi (recomendado de Cipriani) quien fue quien hizo las acusaciones de homosexualidad y la posible utilización de testigos falsos para llevar a cabo estas denuncias. Asimismo, se sabía de los intentos de Cipriani por controlar el Hogar de Cristo, respondidos por virulentas cartas del entonces Cardenal Vargas Alzamora.

Hoy todas las acusaciones contra el Padre Martín han quedado desvirtuadas ante las autoridades judiciales y tributarias. Sin embargo, en los últimos 2 años, el Hogar de Cristo vio disminuidos sus ingresos, los cuales han comenzado a recuperarse recién en los últimos meses.

No contento con ello, Cipriani comenzó a sacar a congregaciones religiosas de parroquias que habían formado durante décadas para colocar a sacerdotes diocesanos que dependen directamente de él. Ello ha ocurrido con la parroquia San Juan María Vianney en Magdalena, donde salió la congregación Mallorca Misionera, y, según denuncia del programa “La Ventana Indiscreta”, una situación similar se produciría en las próximas semanas en la parroquia Santísimo Nombre de Jesús en San Borja. Esta vez los despojados son los franciscanos, una de las órdenes con mayor y más antigua presencia en nuestro país. En este último caso, los fieles se vienen organizando para hacer sentir su voz de protesta, tal como hicieron los fieles de Magdalena en su oportunidad.

EPILOGO

A todo este panorama, sumémosle sus intentos de amnistía para varios de los presos por delitos de corrupción o sus polémicas declaraciones sobre la homosexualidad (“los homosexuales no están en los planes de Dios), olvidando que fue un homosexual, Miguel Angel, quien pintó la Capilla Sixtina, donde votará para elegir al próximo Papa.

Recuerdo, como católico con memoria, el ejemplo dado a lo largo de los años por sacerdotes como Juan Landázuri, Augusto Vargas Alzamora, Luis Dalle y Luciano Metzinger (ya fallecidos); Miguel Tomaszek, Zbigniev Strazalkowski y Alessandro Dordi (asesinados por Sendero Luminoso); Gustavo Gutiérrez, Miguel Irizar, Luis Bambarén, José Dammert Bellido, Hubert Lanssiers, Gastón Garatea, Juan Julio Wicht y otros a quienes sería extenso mencionar. Todos han trabajado por la paz, por la defensa de la vida, por alcanzar una mejor vida material y espiritual, por la decencia en nuestro país y por la unidad de la Iglesia Católica.

Frente a los mencionados, Juan Luis Cipriani no aparece como un verdadero pastor. Un pastor de almas no debe crear divisiones, ni estar de lado de los opresores, ni dejar de auxiliar a sus hermanos de fe, ni crear intrigas para desplazar a uno de sus pares, ni dejar de defender la vida y la dignidad de las personas. Ello no es consecuente con el mensaje que Jesús de Nazaret nos legó y que se halla contenido en los Evangelios.

Esperamos que, más temprano que tarde, la Iglesia de Lima tenga un nuevo pastor.

COMO CRUZAR EL NIAGARA EN BICICLETA

De sueldos altos y la Reforma del Estado pendiente

Oído en la calle (elija la avenida, kiosko de periódicos o mercado de su preferencia): “ese congresista (cámbielo por Presidente de la República, Presidente Regional, Ministro, asesor, vice-ministro, director) gana demasiado”.

Y la verdad sea dicha: la gente tiene razón.

No creo que en el ánimo de la población esté presente el deseo de que nuestros más altos funcionarios – más allá de algunos desesperados con su situación que se satisfacen con ver a otro sufriendo igual que ellos – ganen sueldo mínimo. Eso es absurdo e irracional. No solo porque los altos funcionarios deben ganar de acuerdo a la labor que realizan, también el fantasma de la corrupción puede correr en funcionarios mal pagados (y con poca ética).

Pero en el Perú tenemos: más del 54% de la población debajo de la línea de pobreza, personas encargadas de las labores más importantes (policías, militares, profesores, médicos del seguro social, trabajadores del Poder Judicial) con un sueldo bajo que les hace “recusearse” para llegar a fin de mes, funcionarios públicos que no justifican con su labor el sueldo que ganan, gente que ingresa a la Administración Pública por recomendación o carnet del partido de gobierno (AP, APRA, PP y siguen firmas).

Y a cualquiera le irrita ver esto en la Administración Pública, a cuyos funcionarios les pagamos todos con nuestros impuestos.

No hay que engañarse: si reducimos las escalas de sueldos a los altos funcionarios no vamos a tener más plata en el bolsillo. Pero si tendremos un gesto de solidaridad con un pueblo que ha aguantado varios sacrificios económicos.

Lo óptimo es tener reglas claras en la estructura estatal.

Tenemos que establecer una escala de sueldos, con rangos precisos entre los funcionarios para que no se den lugar a “confusiones” como ha ocurrido en los últimos días en el caso de los Presidentes Regionales.

Es necesario impulsar, de una vez, la Reforma del Estado tan anunciada. Esta reforma no debe tener como único paso la salida de los empleados no necesarios en la administración pública. Implica definir las funciones de cada organismo del Estado para que no se crucen entre ellas. Significa que las plazas deben ser sometidas a concurso público para que el Estado no sea el botín del partido de gobierno de turno. Necesita de reglas precisas para que cada organismo tenga un escalafón claro y exista la posibilidad de ascensos e incentivos.

En otras palabras, otro reto de la transición democrática es crear una carrera pública y crear un estado eficiente al servicio de las personas.

Los trámites engorrosos, los malos tratos, los empleados poco eficientes deben quedar desterrados de la administración pública y de la cultura peruana.

EL LEGADO DE JUAN PABLO II

Nota: Ha sido bastante difícil ponderar las virtudes y defectos que Karol Wojtyla tuvo en sus 26 años al frente de la Iglesia Católica. La pena y el dolor que ha generado su muerte en cristianos (y no cristianos) de todo el mundo hace que muchos de los discursos se centren únicamente en resaltar las capacidades que, sin duda, Juan Pablo II exhibió a lo largo de un cuarto de siglo. El bombardeo de información sobre el tema, proveniente de diversas fuentes y de diversas tendencias dentro de la propia Iglesia, hacen complicada la tarea. Las convicciones personales también están presentes. Esta es mi visión personal, desde dentro de la Iglesia Católica, de lo que fueron años importantes para el devenir de una de las instituciones más poderosas del planeta. Importantes tanto para bien, como para, en algunos casos, para mal.

Juan Pablo II acaba de ser enterrado en Roma, junto a la mayor parte de sus predecesores. A partir de hoy termina una etapa de luto dentro de la Iglesia Católica y comienza la época del balance crítico sobre uno de los pontificados más largos de la historia.

¿UN PAPA DE VANGUARDIA?

En muchos sentidos, Karol Wojtyla fue un vanguardista. Su propia elección supuso un cambio en la Iglesia, luego de cinco siglos de tener pontífices italianos al mando del Vaticano. Fue, en ese sentido, una consecuencia natural del Concilio Vaticano II. Si con motivo de éste la Iglesia se fue abriendo al mundo moderno, era lógico que el Papado también se abriera al mundo. Ahora se entiende porque muchos de los analistas miran a América Latina o Africa como lugares desde los cuales saldrá el sucesor de Wojtyla.

Juan Pablo II ha sido el papa más mediático de la historia. Sin duda, sus estudios de teatro en Cracovia, llevados clandestinamente durante la II Guerra Mundial lo ayudaron. Desde sus vacaciones en las campiñas italianas, hasta sus ya innumerables discursos y entradas a los hospitales, todo fue cubierto por los medios de comunicación, quienes convirtieron a Juan Pablo II en uno de los rostros emblemáticos del siglo XX. Y no solo por interés de los medios de comunicación, Wojtyla se dio cuenta que, en esta era, hay que saber utilizar las herramientas de la tecnología.

Los recorridos del orbe que hizo Juan Pablo II en su pontificado fueron, sin duda, su legado más visible. A pesar del acercamiento a la gente que suponìa aparecer en los medios por lo menos una vez por semana, el Papa, hasta cuando su salud se lo permitió, acumulò millas de viaje por todos los continentes, llevando su mensaje ante mutitudinarias concentraciones. La imagen del Papa “superstar”, cuyas palabras son difundidas en eventos masivos que llenan estadios al igual que un concierto de U2, se repitió a lo largo de su pontificado.

En otros aspectos, que desarrollaremos más adelante, Juan Pablo II fue un Papa de vanguardia: en cuanto a los derechos humanos, la lucha contra el comunismo, la relación con otras religiones y la denuncia de los excesos del capitalismo.

Sin embargo, en otros aspectos, el comportamiento papal ha implicado cierto retoceso en los postulados del Concilio Vaticano II o la permanencia en posiciones que para muchos implican el alejamiento de la Iglesia de lo que viene aconteciendo en el mundo. Estos son los puntos sobre los que nos centraremos enseguida.

LA POLEMICA SOBRE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION

La Teología de la Liberación es una corriente dentro del pensamiento católico fundada por el sacerdote peruano Gustavo Gutièrrez, a finales de los años 60. Partiendo de las ciencias sociales y de la filosofía moderna y contemporánea, Gutiérrez y sus seguidores plantean una lectura del Evangelio preocupada por la pobreza, condición imperante en América Latina. No se plantea, por cierto, una mirada desde el consuelo o la mera caridad entendida como limosna. La posición planteada es la “opción preferencial por los pobres”, no solo en el mensaje evangélico, sino fundamentalmente en la acción que todo cristiano debe tener. Implica, por tanto, un cambio de actitud espiritual plasmado en un cambio social.

La Teología de la Liberación influyó para la elaboración de los documentos pastorales de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas de Medellín y Puebla, donde esta visión fue plasmada.

Durante el Pontificado de Juan Pablo II esta corriente fue criticada y dejada de lado. La razòn principal: se sostenía que se desviaba el mensaje del Evangelio por la inclusiòn del análisis marxista en la elaboración de esta Teología. En efecto, en sus primeros escritos, Gutiérrez emplea a Marx y sus escritos. Sin embargo, cabe precisar que en ningún momento la Teología de la Liberación (por lo menos en la versión del sacerdote peruano) no plantea que el sistema marxista o los “socialismos reales” imperantes en ese tiempo sean la solución a los problemas imperantes en nuestra región.

Sin embargo, en base al uso de Marx y de otros autores “de izquierda” en su análisis, tanto el Papa como la Curia Romana tomaron distancia de la Teología de la Liberación. ¿Por qué?

Wojtyla, recordémoslo, viene de Polonia, país azotado primero por el totalitarismo nazi y luego por el rígido régimen comunista. Juan Pablo II combatió enérgicamente el comunismo en su país, siendo artífice de la caída de dicho régimen tanto en su patria como en el resto de Europa del Este. Siendo un anti comunista y, además, con visión eurocéntrica (es decir, ve con ojos de europeo los fenómenos mundiales), el Papa no comprendiò que la Teología de la Liberación no era un signo más de la “amenaza comunista” en América Latina. Claro, hay que entender también que existían sacerdotes interviniendo directamente en política y en sectores de izquierda, como fue el caso del sacerdote Ernesto Cardenal en Nicaragua, quien llegó a ser Ministro del régimen sandinista.

Creo que el Vaticano cometió un error al dejar de lado la Teología de la Liberación como instrumento de evangelización. Si bien algunas de las derivaciones que se hicieron de la propuesta general de Gutierrez podìan haber sido criticables, la propuesta de una Iglesia latinoamericana consagrada preferencialmente a los más pobres es una parte fundamental de lo que debe ser la nueva Iglesia del siglo XXI. Perder un valioso instrumento como la obra en conjunto del padre Gutièrrez puede representar la diferencia entre la cercanìa con una mayor cantidad de personas o el alejamiento de más fieles de una Iglesia a la que muchos sienten como lejana. Curiosamente, el Papa ha tenido posiciones bastante progresistas en cuanto al tema social, en especial en la campaña Jubileo 2000, para la condonaciòn de la deuda externa de los países más pobres.

Este es uno de los campos donde la influencia de la Curia Romana, bastatne conservadora en esta materia, y el Opus Dei, Prelatura Personal del Papa desde 1982 tuvieron más fuerza.

LA FALTA DE VISION DE GENERO EN LA IGLESIA DURANTE EL PONTIFICADO DE WOJTYLA

Bueno, en realidad la falta de “visión de género” se puede achacar desde San Pedro en adelante (recordemos que los judìos de la època no eran precisamente amigos de dignificar mucho a las mujeres, sino recordemos que querían apredrear a María Magdalena por el ejercicio del oficio más antiguo del mundo).

Sin embargo, Wojtyla y la Curia Romana no supieron ver que el mundo había cambiado y que las mujeres habían conseguido una mayor afirmación y respeto de sus derechos. Por ello resulta inexplicable como desde Roma se propugna que los métodos anticonceptivos artificiales no abortivos no puedan ser utilizados bajo “pena” de pecado, en contra del derecho de toda mujer (en realidad, de cualquier persona), de elegir cuantos hijos deea tener, y en contra de la salud de millones de personas, ante el posible contagio de cualquier enfermedad venerea o del VIH. Más que un dogma estático, esta posición ya suena inconsecuente con la defensa del derecho a la vida que desde la Santa Sede se dice proclamar.

Tampoco se ha avanzado en una idea que parece ser algo más audaz, pero que puede equilibrar la disparidad que existe entre géneros en la Iglesia: la presencia de mujeres en el sacerdocio y en la jerarquia eclesial.

Y si de visión de género hablamos, la visión de la homosexualidad sigue siendo bastante retrógrada en su aceptación de una realidad que si bien no compartimos como ideal, el avance de la sociedad y la toleran que implica el respeto a los derechos humanos de todos hace que la Iglesia no pueda seguir teniendo una actitud que mire este tema como una mera patología o una inmoralidad.

EL PAPA POLITICO: LA CAIDA DEL COMUNISMO, LA DEUDA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Sin duda, Juan Pablo II ha sido de los Papas más activos políticamente hablando. Combatió al comunismo en Europa, en especial en su páís Polonia. De manera no tan secreta, durante sus viajes a su tierra natal, apoyó al sindicato Solidaridad, liderado por el obrero Lech Walesa. Lo mismo hizo en sus viajes a los países de la llamada “cortina de hierro”. Junto con Ronald Reagan y Margaret Thatcher, Wojtyla formó un eje conservador bastante efectivo para darle apoyo a los movimientos internos contrarios a los socialismos reales, los cuales vulneraban los derechos de las personas que tenían que soportar sus rígidos régimenes.

Pero no se piense que Wojtyla tampoco críticó a los del otro lado. Encabezó una campaña a favor de la condonación de la deuda externa con ocasión del Jubileo del año 2000. En sus encíclicas y audiencias de los miércoles hizo críticas a lo que llamó excesos intolerables del “capitalismo salvaje” que vivimos. Asimismo, fue un incansable difusor de los derechos humanos y condenó cualquier atentado que se hiciera contra ellos: ya sea en Ayacucho, o sobre las matanzas en Africa, en Bosnia, en Kosovo, con ocasión de los atentados del 11-S y del 11-M, o con la invasión norteamericana a Irak.

COLOFON

Como dije al principio, no ha sido tarea fácil escribir todo esto. Recopilar la información, procesarla y pensar lo que se plasmaría en este blog ha sido tarea harto complicada. Sin duda se seguirá escribiendo y pensando mucho sobre este pontificado.

Aun no se si Juan Pablo II deba ser considerado santo. Creo que es demasiado temprano para evaluar dicha posibilidad. Pero que marcó al mundo, definitivamente lo hizo.

Y esperemos que Dios (sí, aún creo en él) ilumine a los Cardenales encargados de elegir a su sucesor.

PD: No creo cometer ningun pecado si menciono que espero que el siguiente Papa no sea peruano (creo que entienden que quiero decir).